Los habitantes del desierto resisten contra la ocupación

El pueblo saharaui, una comunidad nómada del norte de África que lleva las huellas de las culturas bereber, africana y árabe y cuyo nombre significa «habitante del desierto», cuenta con una población cercana al medio millón de personas y habla árabe hasaní. Los saharauis comenzaron a adoptar el islam en los siglos VII y VIII y vivieron durante muchos años bajo la ocupación española.

En los años en que España se preparaba para retirarse en 1975, los saharauis fundaron el Frente Polisario. La organización se enfrentó a la ocupación del territorio por parte de Marruecos tras la retirada española. Con el objetivo de llenar el vacío administrativo creado, el Frente Polisario proclamó el 27 de febrero de 1976 la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) e inició la lucha armada contra Marruecos. Posteriormente, la ONU intervino y planteó la opción de un referéndum a cambio del fin de la lucha armada.

Sin embargo, tres décadas de política favorecieron a Marruecos y el referéndum prometido nunca se celebró. El Frente Polisario, que consideró este proceso como una «consolidación de la ocupación», retomó la lucha armada el 13 de noviembre de 2020.

Hablamos sobre estos últimos acontecimientos con Mohamed Salem Ahmed Laabeid, representante del Frente Polisario en Cataluña. En nuestra entrevista, le preguntamos por la importancia que los saharauis conceden a la educación, la diplomacia y los esfuerzos por preservar la unidad nacional. También abordamos la difícil lucha que atraviesa actualmente el pueblo saharaui, las causas de un conflicto que apenas trasciende a la opinión pública y sus principales reivindicaciones.

Un ataque con drones marroquí mató a principios de junio a Lahbib Mohamed Abdelaziz, miembro de la Secretaría Nacional del Frente Polisario y también comandante militar. ¿Cómo se llegó a esta escalada del conflicto del Sáhara Occidental y por qué resurge ahora?

La escalada actual no comenzó con ese ataque. Es la consecuencia lógica del fracaso del proceso de paz impulsado por las Naciones Unidas y de los continuos intentos de Marruecos de imponer una política de hechos consumados en el Sáhara Occidental.  Durante casi treinta años, el Frente Polisario respetó el alto el fuego de 1991 y colaboró con todos los esfuerzos de las Naciones Unidas para celebrar el referéndum de autodeterminación prometido al pueblo saharaui. Sin embargo, ese referéndum nunca llegó a celebrarse. Mientras tanto, Marruecos consolidó su ocupación mediante la construcción de infraestructuras militares, la explotación de los recursos naturales del territorio, la represión en los territorios ocupados y la modificación progresiva de la realidad sobre el terreno.

El punto de inflexión se produjo el 13 de noviembre de 2020, cuando las fuerzas marroquíes intervinieron en la zona de Guerguerat, que es una zona ocupada, donde Marruecos abrió una brecha ilegal para exportar los recursos naturales saharauis al resto de África. A partir de ese momento, el Frente Polisario declaró roto el acuerdo de 1991 y anunció la reanudación de la lucha armada. Desde entonces, el conflicto ha entrado en una nueva fase caracterizada por enfrentamientos casi diarios a lo largo del muro militar marroquí y por el empleo de nuevas tecnologías, como los drones, que han incrementado el número de víctimas entre los combatientes saharauis.

Por ello, el ataque al que hace referencia la pregunta no constituye el origen de la escalada, sino una consecuencia de una guerra que, desde nuestra visión en el Frente Polisario, nunca habría vuelto a producirse si las Naciones Unidas hubieran cumplido el compromiso de organizar el referéndum de autodeterminación, y por la intransigencia del Reino de Marruecos. 

El Frente Polisario se fundó en 1973 contra la potencia colonial española. ¿Cómo apoyó la población al movimiento en aquel entonces?

Sí. El Frente Polisario se fundó el 10 de mayo de 1973 en oposición al colonialismo español. Adoptó el lema: «Con el fusil arrebataremos la libertad», tras el fracaso de los intentos pacíficos por poner fin al colonialismo en el Sáhara Occidental. La realidad del colonialismo, la marginación, la exclusión y las políticas de hambre e ignorancia promovidas por España eran totalmente inaceptables. Esto propició una respuesta rápida y generalizada del pueblo saharaui al movimiento, hecho que quedó claramente reflejado en la misión de investigación de las Naciones Unidas que visitó la región en mayo de 1975. La misión confirmó que los habitantes del territorio estaban unidos en su voluntad de alcanzar la independencia y que el Frente Polisario era la fuerza política dominante en el Sáhara Occidental.

Tras la retirada de España en 1975, Marruecos ocupó el Sáhara Occidental. ¿Cuáles fueron los motivos y cómo reaccionó el Frente Polisario?

En primer lugar, debemos comprender que la caótica retirada de España del Sáhara Occidental fue el resultado de un acuerdo entre las mismas potencias que, hasta hoy, continúan patrocinando, apoyando y legitimando la ocupación marroquí.

Las posiciones de estas potencias se han mantenido prácticamente inalteradas desde 1974. La posición de Estados Unidos, representada entonces por el secretario de Estado Henry Kissinger, es, en esencia, la misma que mantiene hoy bajo la presidencia de Donald Trump. Del mismo modo, la posición de Francia bajo la presidencia de Valéry Giscard d’Estaing es comparable a la que mantiene actualmente bajo la presidencia de Emmanuel Macron. Asimismo, la posición de España durante el régimen de Francisco Franco y el reinado de Juan Carlos I es similar a la que mantiene hoy bajo el reinado de Felipe VI y el Gobierno presidido por Pedro Sánchez.

Todo estaba previamente planificado: la invasión militar marroquí, la denominada Marcha Verde, los Acuerdos Tripartitos de Madrid y otros acontecimientos fueron concebidos antes de la sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas celebrada en octubre de 1975, durante la cual la Corte Internacional de la Haya debía emitir su opinión consultiva y la misión de investigación de las Naciones Unidas presentar su informe. En otras palabras, la retirada de España formó parte de un acuerdo entre estas potencias y el régimen de ocupación marroquí.

En cuanto a la respuesta del Frente Polisario, fue la que cabía esperar de un movimiento de liberación nacional que representaba a un pueblo sometido a una guerra de exterminio y cuya tierra, dignidad y vidas habían sido violentadas por fuerzas invasoras procedentes del norte, por Marruecos y del sur, por Mauritania.

La prioridad fue proteger a la población civil, trasladándola a zonas seguras para resguardarla de los bombardeos con fósforo blanco y napalm, así como de otras formas de violencia, entre ellas las ejecuciones, los enterramientos en fosas comunes y los ataques aéreos contra la población.

Al mismo tiempo, el Frente Polisario organizó la defensa del territorio frente a la invasión, iniciando lo que denomina la etapa de defensa positiva.

Las Naciones Unidas mediaron un alto el fuego en 1991. A cambio, debía celebrarse un referéndum en el que el pueblo saharaui pudiera decidir entre la independencia o la integración en Marruecos ¿Qué ha sido de esa promesa?

Sí. Para responder claramente a esta pregunta, es necesario recordar que, tras dieciséis años de guerra (1975-1991), el Ejército de Liberación Popular Saharaui obligó a Marruecos a aceptar las propuestas conjuntas de la Organización para la Unidad Africana (OUA), actual Unión Africana (UA) y de las Naciones Unidas.

Marruecos firmó dichas propuestas el 31 de agosto de 1988. Posteriormente, estas dieron lugar al Plan de Paz de las Naciones Unidas, aceptado por ambas partes y aprobado por unanimidad por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El plan entró en vigor el 1 de septiembre de 1991, con el establecimiento del alto el fuego por parte del Frente Polisario, a cambio de que las Naciones Unidas organizaran un referéndum mediante el cual el pueblo saharaui pudiera elegir democráticamente entre la independencia y la integración en Marruecos. Con ese objetivo se creó la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO).

El plan, tanto en su contenido como en su mecanismo de aplicación, era adecuado, ya que preveía completar el proceso de descolonización en un plazo aproximado de seis meses, permitiendo el regreso del pueblo saharaui a un Sáhara Occidental libre e independiente.

Sin embargo, aquella promesa nunca llegó a cumplirse. Después de más de treinta años, los saharauis consideran que el referéndum fue sustituido por un proceso que terminó beneficiando a la potencia ocupante y alejando la posibilidad de ejercer el derecho de autodeterminación.

Después de 1991, el Frente Polisario pasó de ser un movimiento guerrillero a una organización política institucionalizada. ¿Cuáles fueron los mayores desafíos de este proceso?

El 27 de febrero de 1976, el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Esta decisión respondió, en primer lugar, a la necesidad de llenar el vacío administrativo dejado por la retirada de España del Sáhara Occidental; en segundo lugar, al cumplimiento de los principios de la Carta de la Organización para la Unidad Africana, que alentaba a los movimientos africanos de liberación nacional a constituir su propio Estado; y, finalmente, a la voluntad de organizar institucionalmente al pueblo saharaui refugiado y preparar las bases del futuro Estado. Los principales desafíos fueron los siguientes: En el plano interno, organizar a una población refugiada muy numerosa, crear una administración nacional, garantizar los servicios básicos, formar personal cualificado para los sectores de la educación y la salud y desarrollar instituciones democráticas que permitieran la participación ciudadana en la toma de decisiones políticas y administrativas.

La mayor dificultad fue obtener los recursos materiales y financieros necesarios, debido a la ausencia de infraestructuras y a las limitaciones propias de una población refugiada.

En el plano externo, el principal reto consistió en lograr el reconocimiento internacional de la República Árabe Saharaui Democrática y su incorporación a las organizaciones regionales africanas, además de ampliar progresivamente el número de Estados que reconocieran oficialmente al nuevo Estado.

Desde entonces, el Frente Polisario ha apostado decididamente por la diplomacia. ¿Qué logros internacionales considera más importantes?

La vía diplomática ha sido una de las principales estrategias del Frente Polisario. En apenas cuatro años, la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) obtuvo su admisión como miembro de la Organización para la Unidad Africana (OUA). Como consecuencia de ello, Marruecos decidió retirarse de la organización en 1984.

La pertenencia de la RASD a la organización africana facilitó su participación en las actividades continentales y en numerosos foros internacionales, permitiéndole establecer relaciones diplomáticas con países de otros continentes, especialmente de América Latina, donde numerosos Estados reconocieron oficialmente a la RASD y establecieron relaciones bilaterales.

Cuando la Unión Africana (UA) sustituyó a la OUA en 2002, la RASD pasó a ser uno de sus Estados miembros fundadores. Desde entonces, la Unión Africana ha adoptado diversas decisiones en apoyo del proceso de descolonización del Sáhara Occidental, ha reiterado el derecho del pueblo saharaui a la libre determinación y ha nombrado representantes especiales para seguir el conflicto.

Asimismo, la Unión Africana ha insistido en que la RASD participe en las cumbres y reuniones que mantiene con otros organismos internacionales.

Con el objetivo de limitar el papel de la Unión Africana en el conflicto, Marruecos solicitó su reingreso en la organización, que se hizo efectivo en 2017, aceptando el Acta Constitutiva de la Unión Africana, en la que figura la República Árabe Saharaui Democrática como Estado miembro.

En noviembre de 2020, el Frente Polisario declaró el fin del alto el fuego. ¿Por qué? ¿En qué fallaron la mediación internacional y la diplomacia?

Durante treinta años, el proceso estuvo dirigido por grandes potencias que, a juicio del Frente Polisario, apoyaron de manera constante a Marruecos y favorecieron la consolidación de la ocupación del Sáhara Occidental.

A lo largo de ese período, el Frente Polisario ha aceptado todas las iniciativas impulsadas por las Naciones Unidas. Participó en todas las rondas de negociación de buena fe, aceptó la ampliación de la base electoral para el referéndum, liberó a todos los prisioneros de guerra —alrededor de 4.000—, aceptó los Acuerdos de Houston, respaldó el Plan Baker, presentó propuestas para facilitar una solución negociada y aceptó mantener conversaciones directas con Marruecos sin condiciones previas, con el objetivo de alcanzar una solución política, justa y duradera que garantizara el derecho inalienable del pueblo saharaui a la libre determinación, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.

Pero nos dimos cuenta que durante esos mismos treinta años Marruecos obstaculizó sistemáticamente el proceso. Dificultó el registro de votantes, promovió la ampliación del censo electoral, incumplió repetidamente el alto el fuego, reforzó y modernizó sus posiciones militares a lo largo del muro, intensificó la represión contra la población saharaui en los territorios ocupados del Sahara Occidental y rechazó diversas iniciativas de paz, entre ellas el Plan Baker, así como la continuación de las negociaciones sin imponer previamente su propia propuesta.

Asimismo, Marruecos abrió una brecha y construyó una carretera en una zona situada al este del muro, alterando la situación establecida por el alto el fuego de 1991. Estos hechos culminaron con los acontecimientos del 13 de noviembre de 2020, fecha en la que el Frente Polisario dio por terminado el alto el fuego y anunció la reanudación de la lucha armada.

Desde la perspectiva del Frente Polisario, las resoluciones del Consejo deSeguridad de las Naciones Unidas han evolucionado progresivamente desde un enfoque centrado en el referéndum de autodeterminación hacia fórmulas políticas más ambiguas. Consideramos que ello ha debilitado el proceso de descolonización y ha favorecido el mantenimiento del statu quo.

En el Frente Polisario criticamos igualmente que la MINURSO continúe siendo una de las pocas operaciones de paz de las Naciones Unidas sin un mandato específico para supervisar y proteger los derechos humanos. También denunciaamos la falta de medidas eficaces frente a la explotación de los recursos naturales del Sáhara Occidental y frente a las sucesivas violaciones del alto el fuego.

En consecuencia, consideramos que el Plan de Paz de las Naciones Unidas ha fracasado y que, desde noviembre de 2020, el conflicto ha vuelto a desarrollarse en el plano militar.

El Frente Polisario administra los campamentos de refugiados en Argelia. ¿Cómo funciona esa administración y cuál es el apoyo internacional que recibe?

El Frente Polisario ha construido un auténtico Estado en el exilio, con instituciones plenamente organizadas, y no simplemente un gobierno en el exilio.

Existe una clara separación de poderes entre el poder legislativo, el ejecutivo y el judicial, así como una estructura administrativa organizada en provincias, municipios y barrios, cada uno con sus respectivos órganos de representación.

Asimismo, disponemos de un sistema educativo y sanitario propio, adaptado a estándares internacionales, además de los ministerios e instituciones necesarias para el funcionamiento de la administración pública.

La República Árabe Saharaui Democrática cuenta con documentos oficiales de identidad, pasaportes, libros de familia y otros registros administrativos. También disponemos de una moneda nacional, la peseta saharaui, aunque actualmente no circula como medio de pago.

¿Qué estructuras sociales y políticas ayudan al pueblo saharaui a afrontar esta difícil situación?

La principal fortaleza del pueblo saharaui ha sido su capacidad de organización. A pesar del exilio, la ocupación y las dificultades derivadas de una situación que se prolonga desde hace décadas, los saharauis han conseguido construir instituciones políticas y sociales que garantizan la cohesión del pueblo saharaui y la continuidad del proyecto nacional.

En los campamentos de refugiados existe una amplia participación de la población en la vida pública mediante las instituciones de la República Árabe Saharaui Democrática, las autoridades locales, el Frente Polisario y las organizaciones de masas, especialmente las organizaciones de mujeres, de jóvenes, de trabajadores y de estudiantes, que desempeñan un papel fundamental en la educación, la movilización social y la preservación de la identidad nacional.

La educación constituye uno de los pilares fundamentales. Desde los primeros años del exilio se ha apostado por la formación de las nuevas generaciones, enviando también a miles de estudiantes a universidades de países amigos. Del mismo modo, el sistema sanitario, la solidaridad entre las familias y el trabajo voluntario han permitido afrontar las difíciles condiciones de vida en los campamentos.

Otro elemento esencial es la unidad nacional. El pueblo saharaui mantiene un fuerte sentimiento de identidad colectiva y una convicción compartida de que la libre determinación y la independencia constituyen un derecho reconocido por el derecho internacional. Esa convicción, junto con la solidaridad internacional que recibe de numerosos pueblos, organizaciones y movimientos de apoyo, ha permitido mantener la resistencia durante más de cinco décadas.

¿Qué exige hoy el Frente Polisario para el futuro de su pueblo?

El Frente Polisario reclama, fundamentalmente: Que se respete el derecho internacional y la legalidad internacional aplicables al Sáhara Occidental, territorio que las Naciones Unidas consideran pendiente de descolonización. Que se cumplan las resoluciones de las Naciones Unidas y de la Unión Africana relativas al proceso de descolonización del Sáhara Occidental. Que se garantice el derecho inalienable del pueblo saharaui a la libre determinación mediante la celebración de un referéndum libre, democrático y organizado por las Naciones Unidas, con las debidas garantías internacionales. Que se establezca un mecanismo permanente, independiente y eficaz para la supervisión de los derechos humanos en los territorios ocupados, así como para la protección de los recursos naturales del Sáhara Occidental.

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Sobre Mohamed Salem Ahmed Laabeid

Nació en 1964 en la ciudad de Mahbes, en el noreste del Sáhara Occidental. Laabeid estudió ingeniería civil y posteriormente trabajó como profesor de matemáticas y física. En el marco de su actividad política, se dedicó al periodismo y fue uno de los fundadores de la televisión de la República Árabe Saharaui Democrática, institución que dirigió durante 23 años. Actualmente es el representante del Frente Polisario en Cataluña.