Los retos para un Confederalismo Democrático Mundial de Mujeres

La conferencia Nuestra revolución: Liberando la vida, organizada por la Red de Mujeres Tejiendo el Futuro y promovida por el Movimiento de Mujeres de Kurdistán, tendrá lugar los días 5 y 6 de noviembre en Berlín. Esta conferencia surge de la necesidad de fortalecer la organización transnacional de alianzas entre diferentes luchas de mujeres/feministas a nivel global y se fundamenta en la evidencia de que “debemos seguir compartiendo experiencias y preparándonos para los nuevos ataques del sistema patriarcal a nuestros cuerpos, libertades y mentes”, como se lee en el texto introductorio.

El programa de la conferéncia es intenso y, a través de las intervenciones desde el escenario y los talleres, se centrará en temas como la violencia de los estados-nación sobre las mujeres, el ecocidio y la explotación capitalista del trabajo invisible de las mujeres, las actuales “guerras calientes” y la creación de frentes de mujeres contra ellas, las respuestas colectivas al crecimiento de las fuerzas locales y globales racistas, fascistas y fundamentalistas religiosas, la creación de conocimiento y ciencia decolonial desde y para las mujeres como Jineolojî, y muchos otros temas relacionados con las organizaciones feministas antisistémicas (aquí la web de la conferencia con la introducción y el programa. En 2018, la primera conferencia organizada por la Red tuvo lugar en Frankfurt y contó con la participación de cientos de mujeres de todo el mundo (ver la resolución de 2018). Ambas conferencias deben leerse como momentos importantes en la construcción de lo que el Movimiento de Mujeres de Kurdistán llama el Confederalismo Democrático Mundial de Mujeres, y del que esta entrevista pretende explorar los principales principios y desafíos.

La entrevistada, Meral Çiçek, es miembro del Movimiento de Mujeres de Kurdistán y de la Oficina de Relaciones con las Mujeres Kurdas (Navenda Pêwendiyan in Jinên Kurd – REPAK), así como organizadora de la Conferencia de Berlín, junto con otras muchas activistas. Su larga experiencia dentro del movimiento, y en el trabajo de diplomacia internacional, hace que su testimonio sea extremadamente valioso. Esta entrevista, que tuvo lugar en enero de 2022, no estaba pensada originalmente para su publicación, sino como parte de un trabajo de investigación de doctorado. Constituye una conversación muy detallada sobre las reflexiones prácticas del Movimiento de Mujeres de Kurdistán acerca de las dificultades y los retos concretos de la creación de alianzas transnacionales de mujeres, tanto a través de estas dos conferencias mundiales como de vías regionales como las conferencias en Oriente Medio y el Norte de África promovidas por el Movimiento de Mujeres de Kurdistán durante la última década. Meral y yo hemos eliminado algunas partes muy técnicas y reorganizado otras para facilitar la lectura. Para una aproximación más introductoria y explicativa del Confederalismo Democrático Mundial de Mujeres, sugiero ver este vídeo también de Meral Çiçek.

El Movimiento de Mujeres de Kurdistán (KWM, por sus siglas en inglés, Kurdistan Women Movement) siempre ha sido un movimiento transnacional que conecta, a través de su organización -Comunidades de Mujeres de Kurdistán (Komalen Jinen Kurdistan, KJK)-, las luchas de las mujeres en las diferentes partes de Kurdistán y la diáspora, así como la creación de alianzas con otras mujeres y movimientos feministas de todo el mundo. Imagino que tu propuesta de un Confederalismo Democrático Mundial de Mujeres está concretamente influenciada por la estructura confederalista que ya existe dentro del KWM, ¿es así? ¿Puedes hablarme de la idea que hay detrás de esta propuesta y de su historia?

El Confederalismo Democrático Mundial de Mujeres es todavía un proceso. Creo que, tanto en el plano teórico como en el práctico, y también dentro de la KJK, sigue siendo un proceso en marcha y todavía estamos tratando de encontrar respuestas a nuestras preguntas y a los retos que afrontamos en la práctica. Porque una cosa es conceptualizar algo, como una teoría, y otra es llevarlo a la práctica. Dentro de la práctica se ven todos los retos, y los retos están relacionados con nuestras propias personalidades, nuestros personajes, nuestros comportamientos y con cuestiones estructurales. Creo que lo que ha cambiado, especialmente después de 2014, ha sido que el Movimiento de Mujeres de Kurdistán, para organizar el gran movimiento, se preguntó cómo hacerlo sin fomentar el centralismo. Imagínate, tenemos un movimiento tan grande con una esfera política, un brazo armado, una esfera social, estamos organizadas en diferentes partes de Kurdistán y en la diáspora. Para coordinar nuestro trabajo, necesitamos un liderazgo fuerte, pero también es importante para la lucha y para el movimiento garantizar una fuerte autonomía. Y esta es la gran cuestión: ¿cómo crear una especie de equilibrio entre una coordinación estrecha y la autonomía de todas las diferentes estructuras? Esta reflexión comenzó especialmente después de 2014, para dar más autonomía a los diferentes grupos de mujeres o suborganizaciones, movimientos, etc.

La otra cosa era la construcción del sistema. No se trata sólo de resistir contra un enemigo como el Estado turco, el opresor, y la mente patriarcal; sino, al mismo tiempo, de establecer una alternativa. Para ello, el sistema del KJK inició este proceso de construcción de un sistema confederal de mujeres, que se basa en diferentes dimensiones según el concepto de Abdullah Öcalan de confederalismo democrático y nación democrática, como la salud, la educación, la economía, la diplomacia, la autodefensa. Todas estas esferas diferentes componen el sistema confederal de las mujeres. Con ello, las mujeres comenzaron a establecer una alternativa a la modernidad patriarcal y capitalista existente. Por tanto, cuando hablamos del confederalismo de las mujeres, se trata de dos aspectos: la organización de nuestra lucha común contra el sistema patriarcal a nivel mundial y la creación de un sistema de organización de las mujeres. Por eso Öcalan critica los movimientos revolucionarios de los siglos XIX y XX. Observando esa experiencia, observa que estos movimientos no han sido capaces de crear una modernidad alternativa: intentaron hacer una revolución basada en los métodos existentes de la modernidad capitalista, y esto no pudo funcionar. Lo que les faltaba, y que Öcalan considera el núcleo de la revolución del siglo XXI, es la liberación de la mujer. Por eso, dijo, si queremos hacer del siglo XXI la era de la liberación de la mujer, lo más importante es ser capaces de crear un sistema alternativo para la mujer. El confederalismo democrático podría ser un modelo para este sistema. Esto es lo que nosotras, como Movimiento de Mujeres de Kurdistán, proponemos porque vemos que la necesidad de crear una coordinación más fuerte y una lucha común de las mujeres en todo el mundo no es sólo nuestra necesidad. Especialmente hoy en día, y junto con la pandemia, vemos que la gente o las mujeres organizadas de diferentes lugares de todo el mundo necesitan cada vez más un nuevo transnacionalismo o un nuevo internacionalismo de las mujeres. Así pues, lo que el KJK intenta hacer con su propuesta es iniciar un proceso común de debate que podría abordar cuestiones como: ¿Por qué sentimos la necesidad de contar con movimientos transnacionales fuertes u organización feminista? ¿Cuál es el fundamento de esta necesidad común? ¿Qué tiene que ver con la situación del sistema imperante en todo el mundo y con la lucha de las mujeres por la democracia y la libertad? ¿Cuál será la solución a nuestra búsqueda? Y quizás el Confederalismo Democrático no sea una solución, quizás haya algo mejor. Tal vez creemos juntas algo nuevo. Realmente sentimos la necesidad de tener esta conversación juntas. Así que, como he dicho, esto es un proceso, y necesitamos un grupo central fuerte que sea capaz de liderar este proceso de alguna manera. No podremos empezar este proceso, por ejemplo, con organizaciones feministas liberales. Debe haber organizaciones ya estructuradas sobre el terreno que tengan un enfoque radical, y académicas o feministas que estén trabajando en este tema. ¿Quiénes serán el núcleo de este proceso? Enfrentarse a esta cuestión es un gran reto al que nos enfrentamos también en otras situaciones. Estoy trabajando como representante del Movimiento de Mujeres de Kurdistán en diferentes estructuras transnacionales, y a veces también tratamos de establecer como plataformas o coordinaciones para un tema especial y la organización a menudo no es funcional, siempre en los hombros de pocas personas. Así que sí, hay que discutir muchas cosas.

Otra cuestión es cómo crear un equilibrio entre el trabajo dentro de tu propio movimiento y el transnacional. Porque mi principal responsabilidad es la situación en Kurdistán. Entonces, ¿cuánto tiempo puedo invertir en el trabajo de una plataforma transnacional, por ejemplo, como coordinadora para Oriente Medio? ¿Hasta qué punto puedo ir a los países de Oriente Medio y proponer a las organizaciones de mujeres que formen parte de una determinada conferencia mientras mi propio movimiento también está organizando conferencias? Quiero decir que es un reto muy grande para las organizaciones de mujeres que se organizan a nivel local o nacional, ¿sabes? Intentar trabajar también a nivel transnacional es muy difícil. Es difícil crear este equilibrio porque te sientes más responsable hacia tu propia organización nacional o local, y si te queda tiempo podrás hacer otra cosa.

En 2018 tuvo lugar la primera Conferencia “Revolution in the Making” en Frankfurt. ¿Cómo se gestionó el proceso de organización? ¿Cómo decidisteis las invitadas, por ejemplo? ¿Quiénes formaron parte de la Red de Mujeres Tejiendo el Futuro que organizó la conferencia?

Al principio la Red estaba compuesta por el KWM y algunas internacionalistas, así que al principio no había tantas organizaciones en ella. Desde el principio tuvimos el objetivo de salir del marco del Movimiento de Mujeres de Kurdistán para crear algo colectivo, así que decidimos no organizar esta conferencia bajo el nombre de algún grupo u organización de mujeres. Dijimos: “hagámoslo en nombre de una red y quizás este año sea sobre todo el Movimiento de Mujeres de Kurdistán, pero la próxima vez serán también otros grupos”. Al principio, discutíamos sobre el contenido de la propia conferencia. ¿Qué tipo de conferencia vamos a hacer?, ¿cuáles son los objetivos?, ¿qué tipo de programa queremos crear? Y, en primer lugar, elaboramos el programa y, según este programa, pensamos en quién podría hablar sobre los diferentes temas. No creamos el programa en función de los ponentes, sino al revés. Recuerda que había dos paneles principales sobre la lucha de las mujeres. Uno era sobre las luchas de las mujeres en el presente, y realmente pensamos mucho en cuáles eran las principales luchas en ese momento. Así que, cuando examinamos la situación en todo el mundo, nos centramos no en los movimientos en sí, sino en los temas o, digamos, las agendas de los movimientos. Por ejemplo, la lucha por el aborto era bastante fuerte en ese momento en Argentina, pero era y sigue siendo una lucha transnacional. Entonces, no pensamos en un determinado movimiento para invitarlo, sino en los campos de lucha y en qué movimiento podría haberlos representado de la mejor manera. Así es como decidimos las ponentes, partiendo de los temas, como la autodefensa, o la violencia sexual, etc. Por ejemplo, hubo un primer panel sobre cómo vemos la situación del mundo como mujeres, algo así como un marco de la situación política mundial. ¿Cuál es la situación del sistema gobernante?, ¿cuál es la situación de las mujeres? Y luego el segundo y el tercer panel fueron sobre la revolución de las mujeres que se pretende no como un proceso cerrado. Teníamos diferentes luchas, diferentes mujeres o luchas feministas del primer cuarto del siglo XXI. ¿Cuáles son estas luchas?, ¿contra qué luchan?, ¿cómo se organizan? Teníamos, por ejemplo, luchas de mujeres de las tres partes de Kurdistán, de Afganistán, de diferentes partes de América Latina, de Black Lives Matter, etc.: luchas de mujeres contemporáneas y, como ponentes, quienes podían representarlas. Luego tuvimos un panel sobre el Movimiento de Mujeres de Kurdistán que fue después de los talleres, durante el segundo día, cuando tuvimos ponentes de Rojava.

Si en la primera conferencia nos concentramos más en los éxitos de la revolución y las luchas de las mujeres, creo que en la próxima conferencia de Berlín sería bueno ser más autocríticos, pero esta es mi opinión personal. Deberíamos centrarnos en los retos y en los puntos débiles de los movimientos de mujeres. Preguntarnos cuáles son nuestros problemas. ¿Por qué estamos tan desconectadas unas de otras?, ¿cuáles son las razones?, ¿por qué no somos capaces de luchar juntas? Creo que esto sería mejor, porque hacernos propaganda unas a otras no tiene tanto sentido. En algunas cuestiones tenemos que ser radicales unas con otras, tenemos que ser críticas y autocríticas para superar los problemas que tenemos. Y tenemos que hablar abiertamente de estos problemas porque hay algunas cuestiones que están relacionadas con problemas estructurales, con la situación mundial, con los crecientes ataques del sistema patriarcal; pero luego hay muchas cuestiones que están relacionadas con nosotras. Digamos, por ejemplo, ¿cuál es el efecto del liberalismo dentro del movimiento de mujeres? Debemos hablar de esto. ¿Qué pasa con las relaciones de poder dentro del movimiento?, ¿qué pasa con el nacionalismo, el religionismo, el cientificismo y el sexismo, las cuatro patas del capital y del estado-nación?, ¿cómo funcionan ahora para debilitar los movimientos de mujeres? Hoy en día hay un ataque muy sistemático por parte de los fundamentalismos contra las conquistas de los movimientos de mujeres, y lo hacen en nombre del islam, del cristianismo, del judaísmo. Para mí no hay diferencia entre el ataque de Erdogan a la Convención de Estambul y, por ejemplo, la guerra de los evangelistas contra las mujeres en Perú o en Norteamérica. Utilizan los mismos argumentos, uno con la máscara del islam, otro con la del cristianismo. Es lo mismo, es totalmente igual. Es el religionismo. No tenemos problemas con la religión, pero sí con el religionismo. Y este último es utilizado hoy en día no sólo por fuerzas como Daesh. Al mismo tiempo, vemos que hay algo más relacionado con el nacionalismo y el chovinismo. Por ejemplo, el pasado mes de julio celebramos esta conferencia en Oriente Medio en el Líbano y después de ella pensé que realmente tenemos que pensar en cómo el nacionalismo y el chovinismo nos están separando las unas de las otras; cómo estas ideologías están debilitando o liberalizando la lucha de las mujeres hoy en día, ¿sabes? Creo que la conferencia de Berlín debería ser el terreno o el marco para esa conversación. Mientras hablamos de lo que es el confederalismo y de cómo construirlo y de sus mecanismos, también deberíamos preguntarnos cuáles son los problemas y los retos que queremos superar.

¿Por qué decidisteis convocar la conferencia en Frankfurt, uno de los centros del sistema financiero-capitalista? Además, tuve la impresión, durante esta primera conferencia, de que en el escenario sólo había mujeres del Sur Global, pero el público estaba compuesto básicamente por mujeres y activistas blancas, europeas y de clase media…

Cuando hablamos de Frankfurt, sí, es una de las capitales del mundo financiero, y creo que también es bueno a veces entrar en los centros del sistema dirigente. Pero las principales razones por las que elegimos esta ciudad fueron de orden práctico. Para una conferencia tan grande, con cientos de participantes, alojadas en casas particulares, es muy importante elegir un lugar en el que se esté bien organizado. Y en Frankfurt la ventaja era que allí tenemos un consejo de mujeres kurdas muy fuerte. Es muy fuerte y como tenían que asumir la carga -hacer la comida, llevar a la gente a sus casas y cosas así- era muy importante tener una organización local potente. Esa es una respuesta.

Y sobre la razón por la que había más, digamos, mujeres europeas en la conferencia, es algo de lo que hablábamos al iniciar el proceso de preparación interna de la segunda conferencia de Berlín. Las razones fueron organizativas, por un lado, porque la última vez fue sobre todo el Movimiento de Mujeres de Kurdistán en Europa el que organizó la conferencia. Las ponentes eran de otras partes, pero quienes organizaron la conferencia fueron los grupos o asociaciones de mujeres kurdas o los comités de la propia Europa. Mientras que esta vez, para la segunda conferencia, establecimos algo así como nuestro propio comité de preparación más amplio en el que tenemos a nuestras representantes de todas nuestras comunidades de las cuatro partes de Kurdistán en Oriente Medio, y de América Latina, y de todos los lugares en los que estamos radicadas. Así que esta vez la conferencia no está sólo del lado del movimiento kurdo en Europa. Esta vez, para garantizar los temas y la participación de las mujeres de todas las demás partes, como Oriente Medio, todas nuestras comunidades han participado en el proceso desde el principio para que, por un lado, se sientan responsables de la conferencia, pero por otro, para garantizar una participación más amplia. Quiero decir que al final habrá de nuevo más mujeres de Europa porque la conferencia se celebra en Europa, pero esto es normal. Por último, también hay cuestiones financieras, pero esta vez nos esforzaremos por garantizar una mayor participación presencial también de diferentes partes del mundo.

¿Cómo se consigue la financiación?

Esta vez hemos intentado empezar antes a pedir ayuda financiera a las fundaciones. El Movimiento de Mujeres de Kurdistán tiene mucha experiencia en la organización de conferencias y demás, pero en Frankfurt fue la primera vez que tuvimos una conferencia tan grande y por eso para la segunda hemos empezado el proceso de preparación de forma diferente, aprendiendo las lecciones de la primera, preguntando qué no fue tan bueno la última vez, para poder resolver los problemas.

En todo este proceso de construcción del Confederalismo Democrático Mundial de Mujeres, ¿cuál es el papel del Movimiento de Mujeres de Kurdistán? ¿Es una vanguardia o un grupo dirigente? En caso afirmativo, ¿no temen reproducir la centralización del poder?

No tengo tanto miedo porque ya tenemos muchas alianzas con organizaciones de mujeres de diferentes partes del mundo y ya hemos establecido un cierto nivel de confianza y cultura democrática entre nosotras. Además, no tenemos algo terminado, como un recibo y decir ‘ok, esta es la solución’. Creemos que esta es una propuesta de nuestra parte basada en nuestras experiencias y creemos que podría ser un modelo para organizar el movimiento transnacional de mujeres, pero tal vez no. Por lo tanto, estamos abiertas, creo que es muy importante que ustedes estén abiertas también a diferentes pensamientos, a diferentes ideas. Quizás haya un resultado muy diferente, quizás no se llame confederalismo democrático. Esto también es un reto porque también dentro de tus propias filas tienes la situación en la que, por ejemplo, alguien dice “Vale, lo prepararé todo, lo escribiré todo, y la otra debería venir y unirse a nosotras”. Y esto es algo que dijimos desde el principio que no queríamos, porque queremos hacer algo juntas. Así que empezamos con la propuesta, pero a partir de ella el proceso debe ser colectivo. Porque si no, volveríamos a crear una estructura que dependerá de nosotras. Y no será funcional. Hay que colectivizar. Si el proceso no se inicia de forma colectiva, no podrás llevarlo a cabo también de forma colectiva y siempre recaerá sobre tus hombros. Se trata de superar el centralismo y los nuevos universalismos. Hay una diferencia entre que algo sea universal o crear un nuevo universalismo y creo que hay que tener mucho cuidado con esto último. Puedes decir que queremos construir un movimiento de mujeres universal o una lucha de mujeres universal, o que hay algunos temas que son universales, pero si intentas crear un nuevo universalismo a partir de tu propio localismo, esto es muy peligroso. No deberías hacer esto especialmente para el movimiento de mujeres, te llevaría de nuevo a nuevas relaciones de poder y jerárquicas. Una cosa es nombrar las necesidades, decir que necesitamos hacer esto, o que nuestras luchas deberían ser así, pero el cómo es el segundo paso y el cómo sólo se puede encontrar colectivamente y necesita mucho trabajo. Por ejemplo, una necesidad, en nuestra opinión, es tener una academia para el movimiento mundial de mujeres. No tenemos una estructura para la educación común, para las reflexiones comunes. Y una idea era, por ejemplo, construir la Academia del Confederalismo Democrático Mundial de Mujeres o la Academia de la Revolución de las Mujeres o algo así. Un lugar en el que, por ejemplo, una vez al año, se impartiera una educación común con representantes de organizaciones de mujeres progresistas de todo el mundo. Piensa en ello, quiero decir, piensa que tienes algo así en Rojava, por ejemplo, donde las mujeres de Kongra Star estarán junto con las mujeres de Ni Una Menos, el movimiento zapatista, o el movimiento de mujeres negras, de Sudán y así sucesivamente, ¿sabes? Y donde no se tratará sólo de compartir experiencias, sino de hacer un proceso de producción teórica en conjunto, preguntando cuáles son nuestros desafíos, cuáles serían las posibles soluciones, cuál debería ser la agenda de nuestra lucha de mujeres, cuál podría ser una nueva campaña o cosas así. Tener una estructura de reflexión y de producción teórica. Creo que esta es también una pata del confederalismo de mujeres.

En este momento, la propuesta de un Confederalismo Democrático Mundial de Mujeres parece depender de un enorme proceso de educación mutua y de intercambio colectivo entre múltiples luchas, una conversación entre movimientos para, al final, poder tener una propuesta colectiva que se base tanto en la primera idea del KWM como en todas las contribuciones que vengan de otras luchas de mujeres involucradas en el proceso. ¿He entendido bien?

Sí. Y también es un reto el formato de la conferencia. A menudo, se celebra una conferencia y se toman muchas decisiones, pero no se crea un organismo que pueda seguir estas decisiones o aplicarlas. Así que, ¿por qué tomar decisiones sin tener una organización? No tiene sentido. Es sólo propaganda. Sólo estás creando una nueva imagen diciendo: “hemos tenido esta gran conferencia con cientos de mujeres y hemos tomado todas estas decisiones”, pero toda la gente se olvida de las decisiones después. Por eso, creo que la conferencia debe servir para el proceso de organización. Y puede que no todas las mujeres que vienen a las conferencias quieran formar parte de una organización al final. Así que es muy importante mantener muchas conversaciones antes de la conferencia. Entonces, yo no diría -y quiero decir, no puedo decidir, veremos lo que sale del proceso- que la conferencia es el lugar para el anuncio de una nueva organización, sino más bien del inicio de un proceso; por ejemplo, diciendo “nosotras, como estas organizaciones o activistas o feministas o demás, que están presentes aquí, anunciamos, a partir de este momento, el proceso de construcción del confederalismo de mujeres. Por lo tanto, vamos a establecer una red de este tipo”. Porque quizás anunciemos la creación de una red, que quizás sea más funcional. Tal vez decidamos forjar alianzas, no lo sé. No está claro, pero no debemos olvidar que las conferencias son funcionales, así que el objetivo principal no debería ser organizar la conferencia en sí. La conferencia debe servir para otro objetivo. ¿Y cuál es ese objetivo? Si el objetivo es el confederalismo de las mujeres, y si el confederalismo de las mujeres no es sólo una organización que fundas y dices: “vale, ahora he anunciado la fundación de esta organización”, si es un proceso largo, entonces tenemos que tomar este camino, el de un proceso largo. Tenemos que tener claros nuestros propios principios, tenemos que tener claro nuestro estilo de trabajo, los mecanismos; así que se necesita tiempo.

Hablabas del reto de crear un equilibrio entre el nivel local y el transnacional de la lucha. ¿Cómo estáis afrontando esta cuestión dentro del movimiento?

Es muy difícil. En mi opinión, si trabajo en este campo, en esta estructura, este debe ser mi trabajo principal. No puedo manejarlo como una sub-responsabilidad, porque es demasiado. Quiero decir que si una persona tiene diez responsabilidades diferentes, no podrá construir estos puentes de lucha común. No sería capaz, y entonces el movimiento transnacional no funcionaría, sería siempre como una organización con toda la carga, teniendo que tomar la iniciativa todo el tiempo, así que no se consigue una organización o movimiento transnacional de mujeres funcional. Parece transnacional, pero por dentro siempre es una organización la que se encarga de todo el proceso, y eso también nos pasó a nosotras.

Luego se trata de recursos y, cuando hablamos de recursos, no se trata sólo de los financieros, que también son muy, muy importantes, sino de las habilidades de las responsables. Para este trabajo, hablar otros idiomas es muy importante. Hay que saber inglés. O si se trabajas en América Latina, necesitarás el español. Y si no tienes suficientes personas con estas habilidades, es difícil. Así que, sí, también tenemos muchos retos dentro de los propios movimientos. Otra cuestión importante está relacionada con el personal financiero y las relaciones de poder dentro de las organizaciones transnacionales de mujeres; porque, por ejemplo, para una organización del Norte Global quizá sea fácil recaudar fondos, pero en nuestro caso, quiero decir, no puedo salir a Kurdistán a pedir dinero para una conferencia de mujeres. Y esto es cierto para muchas otras organizaciones de mujeres en África o en Oriente Medio, o en América Latina. Y a veces las compañeras del Norte y de los países más ricos tienen este punto de vista eurocéntrico que crean contradicciones y relaciones de poder. Incluso si nos describimos como antiimperialistas o socialistas o de izquierdas, hemos heredado comportamientos y reproducimos relaciones de poder dentro de nuestras propias estructuras, dentro de los movimientos de mujeres, o en las organizaciones transnacionales. Así que, debido a todos estos retos, cuando hablamos de crear un confederalismo transnacional, no se trata sólo de coordinar nuestro trabajo. Se trata de cómo organizar una lucha común contra el sistema patriarcal de explotación, y cómo organizar esta lucha común, cómo llevar la solidaridad a un nuevo nivel, más allá del apoyo mutuo, sino realmente luchar juntas, resistir juntas, defendernos mutuamente, crear algo así como la autodefensa del movimiento mundial de mujeres. Se necesitan muchas cosas. Por un lado, se necesitan mecanismos para ello, pero por otro lado también se necesita esta comprensión de que no se dice “vale, mi lucha nacional o local es más importante”, porque tu lucha también forma parte de una lucha transitoria. La explotación y la opresión a la que te enfrentas es la expresión local de un sistema global de explotación.

Como KWM, tenemos muchas experiencias en el trabajo de coordinación que no se limitan a las soluciones, sino también a los desafíos. Por ejemplo, según el confederalismo democrático cada dimensión es responsable ante las demás. Es un sistema de responsabilidades comunes y todas tienen que interactuar para ser confederalistas, y a menudo esto no funciona en la práctica. Por ejemplo, digamos que la dimensión de la salud debería tener buenas relaciones con el exterior para poder relacionarse con otros movimientos de todo el mundo que trabajan, pongamos, en la salud de los pueblos alternativos, o puede que se necesiten hospitales o medicinas, por lo que también se necesitan relaciones con el exterior, pero la relación entre esta dimensión y la otra tal vez no sea tan fuerte porque todas estas dimensiones están pensando en sí mismas, en sus propias necesidades, por lo que internamente tenemos muchos problemas para realizar o vivir nuestro sistema o modelo.

Si un comité, digamos de ecología, tiene que tener relaciones con las comunas de base, el nivel internacional, los comités de salud, etc., me imagino que se necesita un gran número de asambleas, reuniones y encuentros, ¿no es así? ¿Cómo se afronta el riesgo de sobrecarga de trabajo?

Sin duda es un reto, y seguimos trabajando para encontrar soluciones. Lo que vemos en diferentes experiencias es que, sin quererlo, creamos demasiada burocracia, demasiadas asambleas, demasiadas reuniones. No te queda tiempo porque cada día tienes que ir a una reunión. Esto no es una solución. Se habla demasiado, y eso hace que el ritmo sea muy lento y burocrático. Y creo que una de las razones por las que tenemos demasiadas reuniones es que son principalmente las mismas personas las que van a las reuniones o encuentros. Y eso nos lleva al tema de colectivizar las responsabilidades dentro de, digamos, cada comuna, o comité, o dimensión. Sigue habiendo una jerarquía si son siempre las mismas personas las que van a las reuniones, las que van a los lugares de decisión. Hay que superar esta jerarquía compartiendo las responsabilidades. Incluso en el núcleo más pequeño sería necesario un reparto democrático de funciones y una coordinación, o algo así, para que cada persona, cada miembro de la unidad tenga sus propias responsabilidades y su propio papel. Seguimos intentando establecer el nuevo sistema con nuestros viejos comportamientos, con nuestra vieja mentalidad que es muy jerárquica, y que está produciendo relaciones de poder, etc. Lo que ocurre en la mayoría de los casos es que tienes, por ejemplo, diez personas en una unidad y sólo una o dos personas van a las asambleas. Esto crea una separación entre el trabajo práctico y el trabajo teórico y el confederalismo democrático consiste en superar todas las separaciones al mismo tiempo.

El Movimiento de Mujeres de Kurdistán también está organizando conferencias de mujeres en la región MENA. ¿Está este proceso relacionado con la idea de construir el Confederalismo Democrático Mundial de Mujeres? ¿Cómo se relaciona este camino regional con las conferencias en Alemania?

Por supuesto que está relacionado, pero la cuestión de Oriente Medio es muy difícil. Quiero decir que, aunque somos un movimiento de mujeres de Oriente Medio, y aunque tenemos muchos contactos en Oriente Medio y a veces gente de nuestro movimiento va a países de Oriente Medio, etc., todavía tenemos que profundizar en nuestras relaciones con la organización de mujeres de Oriente Medio. Ya sabes, el sistema gobernante en Oriente Medio ha intervenido mucho en la esfera de los movimientos u organizaciones de mujeres, especialmente en los lugares donde ha habido guerra, pero también en otros lugares. Existe un fenómeno llamado “ONG-ización” del movimiento de mujeres, del que Selay habló durante la primera conferencia, poniendo el ejemplo de Afganistán. Explicaba que los patrocinadores del Estado y las fundaciones de las ONG intentan destruir el auténtico movimiento de mujeres de Afganistán y sustituirlo por ONG de mujeres elitistas financiadas por Europa u otros países y que crean agendas desconectadas de las propias de las mujeres de la base. Tienes el mismo problema en Irak y en el sur del Kurdistán, y lo tienes más o menos en toda la geografía árabe. Es un problema muy grande. No sabía que hubiera una intervención tan grande de, digamos, la hegemonía capitalista u occidental a través de las organizaciones de mujeres. Estas ONG se han convertido en una fuente de financiación para las mujeres que tienen las habilidades y hablan el idioma y cosas así. Ganan mucho dinero, pero nada está cambiando dentro de la sociedad. Se está promoviendo un enfoque muy liberal. Esta es una cuestión.

Otra cuestión es que en Oriente Medio tenemos que hacer un trabajo más fuerte para introducir las teorías de Öcalan. Si se compara con Europa, la gente de la UE conoce mejor a Öcalan porque el movimiento kurdo tiene más de 40 años de experiencia e historia de organización, así que tenemos muchos contactos. En cambio, en Oriente Medio, hace sólo un par de años que el movimiento empezó a implicarse seriamente. Cuando digo Oriente Medio, no es sólo el Líbano porque aquí, sí, el PKK estaba bastante arraigado porque la escuela central del partido estuvo allí hasta el 92 y Öcalan tenía su base allí. Así que en el Líbano tenían muchas relaciones, pero no en lugares como Egipto, por ejemplo, o Túnez, u otros. Así que es un proceso que acabamos de empezar, y nos dimos cuenta, por ejemplo, durante la Conferencia, de que entre nosotras, los movimientos de mujeres de Oriente Medio, teníamos algunos problemas con la terminología, como si habláramos idiomas diferentes. Por ejemplo, cuando hablamos de fascismo, las otras se quedan mirando como “¡Dios! llamas a Erdogan fascista”, ¿sabes? O cuando hablamos del nacionalismo de forma negativa, para muchas mujeres el nacionalismo es algo que está construyendo su identidad, es importante. O cuando hablamos de la liberación de la mujer, prefieren terminologías más liberales; y en cierto modo, esto nos mostró que tenemos que hacer más trabajo ideológico juntas. Y cuando decimos trabajo ideológico, significa crear más oportunidades con las mujeres de todo Oriente Medio para hablar de los problemas de las mujeres: ¿cómo entendemos la cuestión de la mujer?, ¿cómo entendemos el sistema patriarcal?, ¿cómo entendemos el estado-nación? Al final de la Conferencia se decidió establecer algo así como una alianza llamada Alianza Democrática de Mujeres del Norte de África y Oriente Medio. Este proceso está casi terminado porque la idea era pedir a cada país que estuvo presente en la Conferencia que eligiera a una representante que participaría en un comité y trabajaría para este comité durante seis meses para establecer los principios, la agenda y la hoja de ruta de esta alianza, y este proceso, por lo que sé, acaba de terminar. Ahora van a empezar con el trabajo práctico, a anunciarse, etcétera. Porque han reflexionado mucho en los últimos seis meses sobre cómo trabajar juntas y creo que al final el marco es el Confederalismo Democrático, aunque quizá no utilicen este nombre.

La propuesta de la conferencia de MENA vino del Movimiento de Mujeres de Kurdistán, ¿verdad? Entonces, también en este caso, ¿cómo elegisteis a las participantes?, ¿tenían ya alianzas que querían reforzar?, ¿o también invitasteis a nuevas organizaciones?

En 2013 se celebró la primera Conferencia MENA en Diyarbakir, así que esta vez teníamos los contactos de las que habían participado antes, y también teníamos más contactos porque, antes de la Conferencia, las delegaciones de mujeres kurdas fueron a diferentes países como Egipto, Túnez, Marruecos, Jordania, y se reunieron con las organizaciones de mujeres que ya habían participado en la primera conferencia y también con otras organizaciones que conocían de alguna parte o de las que habían oído hablar, etc. Así que, antes de la conferencia, las diferentes delegaciones hicieron mucho trabajo de conexión y reuniones.

¿Y las mujeres que trabajan a nivel local? ¿También participan en estas redes transnacionales o es más bien un trabajo individual de las personas encargadas de este ámbito, como usted?

No, siempre implicamos a todas las que nos rodean. Por ejemplo, si decimos que de nuestro comité o de nuestra asociación una persona debe ser responsable de hacer este trabajo, antes de cada reunión o de cada debate nos acercamos, nos reunimos y discutimos sobre este tema e intentamos construir una visión colectiva y el trabajo se hará de acuerdo con esta visión. No decimos “esto es mi responsabilidad y lo hago yo sola”, sino que siempre compartimos todo durante las reuniones, obteniendo diferentes ideas. Porque a lo mejor yo no pienso en algo que otra podría pensar. Es muy importante cambiar el estilo de trabajo para superar el enfoque individualista. A veces nuestro trabajo es tan individualista, y lo centralizamos todo en nuestra propia persona, de modo que, por ejemplo, si me pongo enferma mañana mi trabajo desaparecerá. Alguien con un enfoque individualista no ve los puntos fuertes de un movimiento colectivo y no siente la necesidad de preguntar a las compañeras qué piensan sobre un tema. O dice “vale, esta persona es más inteligente así que le preguntaré a ella, no a la otra que no es inteligente, que no tiene ni idea de Europa, que siempre ha estado viviendo en el pueblo… no necesito preguntarle a ella porque no sabrá”. Este enfoque es algo que debemos superar, debemos cambiar nuestros comportamientos, nuestra forma de pensar y trabajar. Debemos partir de nosotras mismas para crear algo nuevo o democrático.

¿Cómo encaja Jineolojî, la ciencia de la mujer y la vida, en todo este proceso? Es decir, todo el trabajo educativo de Jineolojî, ¿también forma parte de él?

Los Comités de Jineolojî están representados en la preparación de la Conferencia, por supuesto. Son autónomos. Es muy importante para nosotros que la propia Conferencia se base en el enfoque de Jineolojî, que tenga el punto de vista de Jineolojî, y que Jineolojî pueda aportar ideas y reflexiones para este trabajo, respondiendo a preguntas como: ¿cuáles son los problemas de las mujeres en todo el mundo? Basándonos en Jineolojî, decimos que es importante que nosotras, como mujeres, creemos una forma alternativa de hacer el trabajo internacional o transnacional juntas. No debería ser una mala copia del hombre burocrático, con su fumar, y su carga burocrática, no. Deberíamos cambiarlo de verdad. Todas nuestras comunidades y nuestras delegaciones transnacionales deberían representar o reflejar el propio movimiento, su naturaleza y todos los diferentes elementos que lo componen. Sin embargo, como miembro de la revista de Jineolojî, creo que somos muy buenas en la investigación de historias y en la reflexión de situaciones, pero seguimos siendo débiles en la búsqueda de soluciones. Creo que eso es algo en lo que deberíamos trabajar más juntas entre Jineolojî y, digamos, Relaciones Exteriores. Porque en este proceso de construcción de un Confederalismo Mundial de Mujeres, Jineolojî tiene un papel principal en la búsqueda de propuestas y soluciones: ¿cómo debería funcionar el confederalismo democrático de mujeres?, ¿cómo deben ser los mecanismos?, ¿cómo debe ser la relación entre los grupos de mujeres?, ¿cómo crear el equilibrio entre lo local y lo transnacional o lo universal? Creo que Jineolojî debería esforzarse más por encontrar respuestas a estas preguntas. Porque, y lo veo también cuando escribo artículos, es muy fácil investigar y mostrar algo en su contexto histórico, pero es más difícil proponer soluciones. Nuestro papel, y en particular el de Jineolojî, no consiste sólo en describir algo. Tenemos que encontrar respuestas a las preguntas, y tenemos que trabajar más en esto. La mitad de nuestro trabajo consiste en buscar las raíces de los problemas, pero la otra mitad es mirar al futuro. ¿Qué tipo de futuro queremos y cómo vamos a alcanzarlo? Nosotras, como Jineolojî, deberíamos ser más ambiciosas en esto. Porque esta es también una de nuestras principales críticas a la ciencia actual: decimos que la ciencia no es capaz de producir soluciones a los problemas y cuestiones de la sociedad, por lo que un enfoque alternativo a la ciencia debería ser capaz de hacerlo. Por ejemplo, deberíamos interrogarnos sobre cómo definimos realmente la solidaridad transnacional de las mujeres. Hace un par de días, hablaba con una compañera de Afganistán que tuvo que abandonar el país. Antes del régimen de los talibanes, siempre estuvo amenazada porque era una persona que siempre fue muy radical en la lucha. Como no era seguro para ella, tomó la decisión de abandonar el país, pero se sentía muy mal por ello. Le dije que ya había hecho muchos sacrificios por la lucha, y que a veces el sacrificio es dejar tu país. Sabes, solemos decir que “mientras luches, vivirás”, y creo que no es tan importante dónde estés. Sería mejor, le dije, si estuviera en Afganistán, pero en la situación actual no podía trabajar y luchar allí. También le dije que es muy importante para nosotras tener al movimiento de mujeres afganas dentro de este proceso de construcción del Confederalismo Democrático porque, ya sabes, todas nos sentimos muy, muy enfadadas por lo que pasó en Afganistán en 2021, y tratamos de mostrar nuestra solidaridad. Y creo que fue importante que el Movimiento de Mujeres de Kurdistán no hiciera declaraciones, sino que nos movilizáramos de una manera más concreta. Hicimos protestas, acciones; pero, en cualquier caso, no pudimos ayudar realmente a las mujeres de allí. Así que, volviendo a la idea del confederalismo de las mujeres o de la solidaridad transnacional de las mujeres: ¿qué es la solidaridad?, ¿es sólo hacer declaraciones o salir a la calle y hacer tu manifestación para luego sentirte mejor porque hiciste algo, pero no pudiste realmente cambiar nada? Esta situación de las mujeres afganas me hizo reflexionar mucho sobre las formas concretas de luchar juntas, sobre la solidaridad de las mujeres y de qué hablamos cuando decimos solidaridad. Me mostró que todavía hay mucho que hacer para cambiar las cosas, para intervenir como mujeres en la política mundial. No se trata sólo de protestas. Necesitamos formas de influir en la situación y en la realidad sobre el terreno.

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