Este texto es un extracto del libro "La Civilización Democrática" que es el cuarto volumen de la obra "Manifiesto por una Civilización Democrática" escrita por Abdullah Ocalan desde la isla-prisión de Imrali.
El libro se publicó en castellano en marzo 2026 por la editorial Descontrol. Puedes enconctrar información extensa sobre las obras de Ocalan en ocalanbooks.com.
Es importante reconocer la relación entre el ahora –la actualidad, el presente– y la historia. De igual manera que el análisis de lo concreto y real de las vivencias presentes es propenso a errores si se desvincula de la historia, lo mismo ocurre cuando se analiza la historia sin engarzarla con la actualidad. La realidad actual se percibe de manera muy incompleta sin la historia. El tiempo es siempre la dimensión constructora de la realidad. Aunque existiera una realidad atemporal, nos resultaría imposible concebirla. Este es quizás el misterio que llamamos lo absoluto. La posibilidad y capacidad constructiva del tiempo tiene valor de principio fundamental en la realidad social. Entender la situación de la vida social como limitada en el tiempo es el principal problema al que se enfrenta la Sociología. El mayor defecto, o tal vez maldad, de la filosofía analítica es que analiza como si fuera posible una ciencia social sin historicidad. Por otro lado, la visión determinista extrema del método llamado “historicismo”, que no incluye el ahora y considera todos los acontecimientos como particularidades históricas, no capta las posibilidades de innovación y libre desarrollo que ofrece el ahora. La voluntad humana solo puede intervenir en el presente. Por lo tanto, cuanto más cerca a la actualidad está la historia, más se hace posible actuar sobre ella. Ninguna construcción social auténtica puede lograrse sin apreciar el extraordinario momento creativo del presente. Ser un sujeto carente de voluntad ante los dictados de la historia, o actuar irresponsablemente en el presente desconectado de la historia son principios que impiden vivir la verdad social. Pretender olvidar el pasado es igual de erróneo e irresponsable que limitarse a mirar al futuro.
La naturaleza social de Oriente Medio también experimenta una contradicción entre un presente débil y una historia significativa. El presente de la región se muestra como una trampa frente a su rica historia. Todos sus valores históricos son atraídos hacia esa trampa y neutralizados. Para allanar el camino a la gran historia de la región, será necesario superar esta trampa construida en el ahora. Otro valor del ahora es su capacidad para resolver problemas. Independientemente de la cantidad de problemas que haya acumulado la historia, siempre los amontona ante el presente. Este, por su parte, selecciona de ese cúmulo de problemas los que puede resolver y facilita la vida, mientras que aquellos que no puede resolver los remite a un presente posterior.
La solución de los problemas está estrechamente ligada a su correcta definición. La diferencia entre el ser puesto en cuestión y el ser resuelto es lo que el ahora construye positivamente; es el proceso en el que lo vivido como problemático se transforma en lo resuelto. Gran parte de mi defensa ha estado dedicada a la correcta descripción de la naturaleza social que ha surgido en Oriente Medio. Creo que las evaluaciones teóricas y los análisis de las experiencias vividas han esclarecido los problemas sociales y las posibles soluciones. Será instructivo presentar en detalle algunos de los problemas puestos de manifiesto y las posibles soluciones en su forma actual para después cerrar mi manifiesto sobre Oriente Medio con una breve conclusión.
Problemas de las naciones mayoritarias y minoritarias y posibilidades de solución
Se puede hablar de cuatro naciones mayoritarias en Oriente Medio: árabe, turca, kurda y persa. La razón por la que me refiero a estas naciones como mayoría en lugar de simplemente como grandes naciones tiene que ver con la demografía. De otra forma no sería ético ni correcto diferenciar las naciones por grandes y pequeñas. El concepto de nación minoritaria también está relacionado con la demografía. Es un prerrequisito de la verdad social y de la ética que estar en minoría no se considere una deficiencia o insignificancia.
Debo subrayar la diferencia metodológica de mi enfoque en cuanto a las cuestiones nacionales. El creciente énfasis en el fenómeno nacional está íntimamente ligado al desarrollo de la Modernidad Capitalista. El fenómeno nacional es estratégico y debe ponerse de relieve su papel en el surgimiento de los monopolios ideológicos, de poder y del capital. Su representación exagerada está condicionada por esta estrategia. Debemos hablar de dos enfoques fundamentalmente inadecuados e incorrectos para analizar el fenómeno nacional. El primero es el enfoque positivista de la filosofía de Descartes, que se fundamenta en la separación tajante entre sujeto y objeto. Es bien conocida la característica del positivismo de centrarse en los fenómenos. Su principal error es considerar a la nación como un fenómeno totalmente objetivo, equiparable a los fenómenos de la física, la química y la biología. Sin duda, este enfoque ignora absolutamente la subjetividad y la flexibilidad de la naturaleza social. El hecho de que este enfoque concreto de las cuestiones nacionales acabe provocando genocidios está estrechamente relacionado con esta concepción tajante, rígida y cerrada de la identidad. La objetivación tanto de la naturaleza como de la sociedad es la etapa ideológica más importante en el desarrollo del capitalismo.
Es muy importante darse cuenta de que la primera gran revolución de la Modernidad Capitalista fue la revolución filosófico-ideológica basada en esta separación entre sujeto y objeto. No fue por arte de magia que lo nacional se convirtiera en uno de los conceptos más enfatizados por la revolución ideológica de la modernidad. Este concepto es el primer principio de la teología capitalista. El fenómeno nacional y el Estado-nación, que se desarrollará ampliamente más tarde, se convertirán en el concepto divino más importante, e incluso en el propio Dios en la Tierra. El fenómeno nacional y el Estado-nación ocuparán sin duda su lugar como deidad suprema en la acrópolis de la teología positivista. Los demás dioses de la modernidad ocuparán su lugar en orden de importancia y en proporción a sus contribuciones al sistema. Cuando la teología positivista exageró el fenómeno de la nación y del Estado-nación con su supuesto cientificismo, y sustituyó el fenómeno de la Umma1 religiosa, los problemas y conflictos nacionales sustituyeron a los problemas y conflictos religiosos y confesionales. Además, condujeron a un periodo que desembocó en guerras y genocidios aún más sangrientos. Debemos entender muy bien que el positivismo es la ideología sagrada del capitalismo.
El segundo enfoque erróneo se manifiesta en nombre del subjetivismo y la extrema importancia. Esta concepción intenta presentar muchos fenómenos que han surgido en la era de la modernidad, especialmente los nacionales, como invenciones imaginarias y fantásticas. Los interpreta como inventos de la tradición. Por supuesto, los hechos sociales, por su carácter de segunda naturaleza, se prestan a ser construidos e inventados. Sin embargo, poner en duda el valor existencial de los hechos sociales, reduciéndolos a meros juegos mentales, solo conduce a resultados tan inconsistentes y erróneos como el enfoque objetivista antes mencionado. Esta vez, en lugar de considerar los fenómenos como valores ciertos, rígidos y objetivos, se reducen a conceptos imaginarios y fugaces cuya mera existencia se pone en duda. Con esta segunda grave desviación entre la realidad y la verdad, no es posible llegar a conclusiones científicas. El subjetivismo es la nueva forma que adopta la ideología de la modernidad durante la posmodernidad tardía. Esta ha perdido la confianza en sí misma. Es la expresión posmoderna del objetivismo. El hecho de considerar los problemas sociales como imaginarios e intentar resolverlos con algunas sesiones de terapia sin rumbo (utilizando métodos psicológicos) muestra el grado de descomposición al que ha llegado este enfoque, en el que la propia vida demuestra a diario su fracaso.
Sin una comprensión profunda de la sistematicidad de la era de la Modernidad Capitalista en cuanto a fenómenos y estructuras, es muy difícil comprender y resolver los problemas sociales que ha provocado. El problema crítico de la sistematización es la relación entre el fenómeno y la percepción. Los planteamientos de semejanza y diferencia que se establecen entre el fenómeno y la percepción son muy problemáticos. Esto está relacionado con la esencia misma del sistema. El sistema construye toda su filosofía sobre la semejanza y la diferencia entre percepción y fenómeno, la cual es imposible superar. La filosofía del sistema, a pesar de todas sus escuelas, es irresoluble en sí misma.
Mi posicionamiento es buscar la solución fuera de la igualdad y la diferencia. La percepción y el fenómeno están relacionados con el dualismo que subyace en el universo. Los dualismos universales como materia/energía, estructura/función y partícula/onda encuentran su correspondencia en la relación entre percepción y fenómeno. Para mí, esta dualidad expresa la forma que adoptan el alma y el cuerpo humanos, el universo y la mente. La plena comprensión del universo por parte de la mente puede conducir al concepto de conocimiento absoluto. Las enseñanzas de Fenafillah, Nirvana, Enal Haqq, o el Conocimiento Absoluto de Hegel llevan en sí esta idea, y eso parece un resultado casi imposible. Cuando la percepción y la realidad son completamente diferentes entre sí, eso significa que la conexión entre la mente y la realidad se ha roto y desconectado de la verdad. Esto es válido para aquellas personas cuyo razonamiento está muy poco desarrollado. Es una mentalidad con una parte muy pequeña de verdad y un valor constructivo y estructurador muy bajos.
En el caso del conocimiento absoluto, la dualidad percepción/fenómeno desaparece, lo que supone la desaparición del hâdiz (devenir). La ruptura total entre la percepción y el fenómeno representa una completa alienación. El conocimiento filosófico consiste en la esencia y la lógica del conocimiento de la existencia entre estos dos polos. No caer en los vaivenes entre ambos extremos y, lo que es más importante, seguir buscando la verdad sin deslizarse hacia los extremos, expresa sabiduría y actitud filosófica, que es la postura correcta.
Si volvemos a la cuestión nacional, este breve análisis filosófico nos permite comprender mejor la conexión de esta cuestión con el carácter hegemónico de la mentalidad de la Modernidad Capitalista de los dos últimos siglos. La nación no ha sido inventada de la nada, no es imaginaria. Pero tampoco se puede negar que, como producto de una gran exageración, se asemeja a un material artificial que se superpone a la naturaleza social. La sociedad nacional, que sustituyó a la Umma religiosa, puede ser objeto de las ciencias sociales, siempre que no se aproxime demasiado a ninguno de los dos extremos. Mantener el concepto de sociedad nacional dentro del ámbito de las ciencias sociales requiere trascender la Modernidad Capitalista. A menos que se supere la Modernidad Capitalista, la sociedad nacional no significa más que una máscara que encubre los monopolios de opresión y explotación.
Para superar la estructura problemática de este concepto, se desarrolló en el paradigma de la modernidad democrática el concepto opuesto, la Nación Democrática. Una sociedad nacional liberada de ambas interpretaciones extremas y salvada de la explotación de la Modernidad Capitalista solo es posible si se transforma en una Nación Democrática. Las construcciones sociales en el marco de los elementos de la modernidad democrática no se basan en criterios nacionales. A diferencia de lo que se insiste en el capitalismo de Estado-nación, no se asigna un papel dominante al interés nacional, sino que se hace hincapié en el carácter moral y político de la sociedad. El concepto más adecuado para la reconstrucción es la Comunalidad Democrática y no el Estado-nación.
Por mucho que en Oriente Medio el énfasis extremo en lo nacional sea negativo en cuanto a la cuestión nacional, el menosprecio de la dimensión nacional de la socialidad también agrava el problema. Sea cual sea la cuestión nacional que se aborde, siempre hay que estar metodológicamente preparado contra estos dos errores antes mencionados. Otro aspecto importante del método es hacer hincapié en dos actitudes positivas. Hablamos por supuesto del enfoque de la Nación Democrática y la Comunalidad Democrática. No se trata de enfoques ideológicos, sino científicos, y ninguno de ellos tiene como objetivo el poder del Estado-nación. El contenido de ambos enfoques es que son elementos esenciales de la modernidad democrática.
La tendencia al nacionalismo y al Estado-nación despertados en las sociedades de Oriente Medio en los últimos doscientos años no conduce a la solución de los problemas nacionales, como sería lo ideal, sino a que los problemas se expandan como una avalancha y acaben por sepultar a todas las estructuras sociales. En lugar de una competencia positiva, el capital impone una guerra destructiva entre los Estados nacionales. El estado de guerra en las estructuras internas de las sociedades y en sus conexiones con el exterior es la verdadera causa de los problemas, las crisis y las situaciones caóticas. Si se examinan las experiencias que se han llevado a cabo en todas las problemáticas nacionales de la región, no es difícil constatar este hecho.
El concepto de Nación Democrática de la modernidad democrática, que no pretende monopolizar el poder (el Estado-nación), y su teoría de la comunalidad orientada a la sociedad, que constituye una alternativa al capitalismo, ofrecen el modelo ideal. Ello conduciría a que la región deje de ser campo de sangrientas guerras, masacres y genocidios, así como de continuas crisis y caos.
1- Los principales factores que agravan el problema nacional árabe son los más de veinte Estados nacionales que desgarran constantemente a la sociedad árabe, la alejan de sus valores fundamentales, la consumen mediante guerras y engullen sus valores materiales. Estos Estados nacionales, que ni siquiera pueden constituir una formación política confederal entre ellos, son los mismos artífices de la cuestión nacional árabe. El nacionalismo religioso basado en la ascendencia o la tribu y el sexismo social patriarcal asociado a los Estados nación árabes oscurecen y asfixian toda la esfera social. Condenan a la sociedad de estos Estados a sufrir un conservadurismo y una esclavitud poco comunes. No permiten a los árabes posibilidad alguna de solución ni de los problemas internos ni de los externos.
Debe buscarse un modelo de solución universal para los problemas del pueblo árabe sobre la base de la Nación Democrática y la comunalidad social. La fuerza de Israel como potencia competidora no se deriva únicamente de su relación con la hegemonía mundial. La democracia interna y las instituciones comunales también desempeñan un papel importante. Después de haber pasado los últimos cien años cautiva entre el nacionalismo radical y el islamismo, la sociedad nacional árabe puede encontrar una salida segura y a largo plazo; una solución y una salvación para sí misma, combinando el socialismo comunal que conoce ya por su historia y su orden tribal con la concepción de la Nación Democrática.
2- Los turcos y turcomanos forman otra importante nación mayoritaria en Oriente Medio. Aunque viven dispersos en un área mayor que los árabes, comparten una concepción similar del poder y la ideología. Son estrictamente nacional estatistas y experimentan un nacionalismo profundamente arraigado basado en la religión y el linaje. Al igual que la sacralidad de Dios y del Estado, ambos nacionalismos, el religioso y el basado en el linaje, están estrechamente relacionados. Existen importantes diferencias sociológicas entre las categorías “turco” y “turcomano”. Los turcomanos tienen ante la aristocracia turca y los detentadores del poder y del Estado una posición similar a la que tienen los beduinos ante la aristocracia árabe. Los turcomanos son un grupo cuyos intereses coinciden con la democracia y la comunalidad.
La cuestión nacional turca también tiene un alcance considerable. Desde los turcos uigures en China hasta los turcos bajo hegemonía rusa que viven en regiones y Estados autónomos; desde los turcos de la República de Turquía en Anatolia hasta los turcos de los Balcanes, el Cáucaso y Oriente Medio; e incluso en Europa, todos experimentan problemas nacionales. Ya hemos señalado que el origen de los problemas es similar: la enfermedad del poder del Estado-nación, el nacionalismo religioso extremista y basado en el linaje, y el sexismo social patriarcal van cubriendo con su sombra a las comunidades turcas volviéndolas cada vez más conservadoras. La sociedad, la democracia y las tendencias comunales parecen haberse fundido en monopolios ideológicos estatistas y hegemónicos extremos. Incluso la familia ha quedado reducida a una célula del Estado y no de la sociedad. Cada institución e individuo imita al Estado. Estas tendencias históricas conducen a una feroz lucha de poder entre las comunidades turca y turcomana. La política de conquista también conduce a luchas de poder entre ellas y otras sociedades.
Debido a las rígidas estructuras de poder centralizado y a la ideología oficial estancada en cuanto a la cuestión nacional, las tendencias democráticas y comunales no han tenido oportunidad alguna de desarrollo ni se ha logrado encontrar una solución alternativa. El mensaje que se le da a la sociedad es que vivir sin Estado es imposible. No se ha logrado un equilibrio entre las iniciativas de la sociedad y los individuos, por un lado, y el Estado por otro, de manera que los primeros siempre han quedado relegados al papel de hijos y esclavos leales del Estado.
Hoy, la teoría de la Modernidad Democrática constituye el marco más apropiado para las comunidades nacionales turcas. El proyecto de una “Confederación Turca Democrática” basada en la sociedad es el planteamiento ideal que permite, por un lado, la unidad interna y, por otro, la convivencia en paz y armonía con sus vecinos. Las fronteras han perdido su antigua importancia en materia de cohesión social. Las posibilidades de comunicación hacen posible la integración entre individuos y comunidades de todas partes del mundo, a pesar de las diferentes fronteras espaciales. Una “Confederación Democrática de Comunidades Nacionales Turcas” podría hacer una importante contribución a la paz mundial y al sistema de la Modernidad Democrática.
3- La sociedad nacional kurda tiene desde sus orígenes un rico potencial que apenas acaba de empezar a desarrollarse. Es el pueblo sin Estado nacional más grande del mundo. A lo largo de la historia, desde el Neolítico y durante las diferentes eras de la civilización, se encuentran establecidos en una zona estratégica. Los kurdos han conservado su existencia como pueblo indígena hasta hoy gracias a su defensa centrada en las montañas y a su cultura alimentaria basada en la agricultura y la ganadería. Si los comparamos con el pueblo judío, que ha podido sobrevivir hasta nuestros días infiltrándose en las posiciones de poder de las sociedades de todos los rincones del mundo, los kurdos, por el contrario, han llegado al presente manteniéndose en su territorio, sin aspirar a ocupar la cima de ninguna sociedad y mostrando la paciencia necesaria para permanecer en la base. Existe un contraste casi paradójico entre judíos y kurdos.
La cuestión nacional kurda tiene su origen en un fenómeno muy poco frecuente: se les ha impedido ser una nación. A lo largo de la historia hasta la actualidad, los poderes que dominan la región, junto a sus esbirros infiltrados, han movido cielo y tierra utilizando todos los recursos a su alcance para que los kurdos se mantuvieron como objetos y no pudieran ser reconocidos como sujetos. La condición de conformar un Estado puede contribuir en algo al desarrollo nacional tanto en un sentido positivo como negativo, pero para los kurdos, tal prerrogativa rara vez ha sido posible. Por lo tanto, tienen el privilegio de ser un pueblo que apenas ha experimentado ni interiorizado la civilización de clases y estatal. Para las posibilidades de la Modernidad Democrática, este es un privilegio muy importante. El hecho de estar situados en el centro de la geografía de Oriente Medio aumenta su importancia. Durante el periodo de la Modernidad Capitalista, la soberanía del Estado-nación impuesta desde el exterior trató de disolver y absorber a los kurdos, allá donde pudo, mediante genocidios culturales y a veces con masacres físicas. En el periodo de la civilización islámica, las mismas políticas se intentaron legitimar a través de la religión. Los kurdos no tienen realmente la posibilidad de convertirse en una sociedad nacional con poder estatal. Lo que los elementos de la Modernidad Capitalista pueden ofrecer en este sentido es muy limitado. La formación política del Kurdistán iraquí actual no puede denominarse Estado nacional en sentido pleno. Sería más apropiado llamarle un “Estado-nación a medias”.
La geografía de Kurdistán, especialmente en el pasado reciente, es también la patria de otros pueblos, especialmente armenios y asirios, aunque constituyan minorías. También hay numerosas comunidades de árabes, persas y turcas. Kurdistán alberga una pluralidad de religiones y cultos. Sigue habiendo fuertes vestigios de culturas tribales y de clanes. La cultura urbana no está muy desarrollada. Todas estas características abren camino a las formaciones políticas democráticas en la geografía de Kurdistán. También es ideal para la formación de comunidades en el ámbito de la agricultura, el agua y la energía. Las condiciones para el desarrollo de la sociedad moral y política son también extremadamente favorables. Además, es el territorio donde se experimentó primero y con más fuerza la cultura de la diosa-madre que con el nombre de Star, Ishtar o Inanna se extendió a todo Oriente Medio y al resto del mundo. A pesar de todos los esfuerzos por acabar con ellas, las mujeres siguen teniendo el potencial de presentar los ejemplos de vida más valientes, resistentes y honorables. A pesar de todos los intentos, la ideología sexista no está tan institucionalizada como en otras sociedades vecinas. Estas ricas características culturales encierran un enorme potencial en la construcción de una sociedad democrática en la que la igualdad (en su diversidad) y la libertad de las mujeres sean los criterios básicos. Por lo tanto, ofrece las condiciones más favorables para convertirse en una Nación Democrática y en una sociedad ecológica y económica bajo el paradigma de la Modernidad Democrática. Ya existen las condiciones para que el proyecto de la “Confederación Democrática de Kurdistán” se lleve a cabo. Las prácticas del Estado-nación relacionadas con la hegemonía capitalista no tienen la posibilidad de desarrollarse ni hoy ni mañana como lo hicieron ayer, debido a la negatividad que conllevan para la sociedad. Sin embargo, pueden tener una posibilidad, si bien limitada, de transformación democrática.
Es de importancia histórica desarrollar Kurdistán como una confederación democrática compuesta por comunas económicas y ecológicas, con formaciones políticas democráticas basadas en todas las características mencionadas anteriormente. La construcción de una Nación Democrática sustentada en múltiples identidades nacionales es una solución ideal ante el estancamiento del Estado-nación; y puede ser un modelo de solución para todos los problemas nacionales y de minorías en Oriente Medio. Atraer a las naciones vecinas a este modelo cambiaría el destino de Oriente Medio y reforzaría las posibilidades de la modernidad democrática para crear una alternativa.
La historia ha llevado a Kurdistán y a los kurdos a una posición tal que les obliga a unir sus procesos de búsqueda de libertad, igualdad y democracia con la libertad, igualdad y democracia de la región y todos sus pueblos.
4- Los problemas de la sociedad nacional de Irán provienen de las civilizaciones históricas y de las incursiones de la Modernidad Capitalista de los dos últimos siglos. Irán tiene una tradición civilizatoria influida por las tres variantes de la ideología sacerdotal sumeria. Aunque las tradiciones zoroástrica y mitraísta constituían su identidad original, fueron neutralizadas por la deriva islámica. El maniqueísmo, que surgió como síntesis del judaísmo, el cristianismo y la filosofía griega, no resultó eficaz contra la ideología oficial de la civilización; o más bien, no pudo ir más allá de alimentar la tradición rebelde. Irán transformó la tradición islámica en la confesión chiíta y la ha adaptado más recientemente como una ideología civilizatoria. Hoy, se esfuerza por modernizarse filtrando los elementos de la Modernidad Capitalista a través del chiísmo (como una forma modernista del confucianismo chino).
La sociedad iraní posee una rica cultura por su identidad multiétnica y multirreligiosa. En ella confluyen todas las identidades nacionales y religiosas de Oriente Medio. Tiene dificultades para mantener unidas estas múltiples identidades únicamente mediante hegemonías ideológicas o religiosas. Practica una forma de nacionalismo religioso muy sutil y basada en el linaje. Por otra parte, aunque aplica los principios de la Modernidad Capitalista, no duda en recurrir a la propaganda antimodernista cuando le conviene. Se ha especializado en disolver los desarrollos revolucionarios y democráticos dentro de la cultura tradicional de la civilización. Se trata también de la aplicación magistral de un régimen despótico. El Estado y la sociedad iraní se encuentran entre los más contradictorios y tensos de Oriente Medio. Aunque los recursos petrolíferos alivian parcialmente sus tensiones, el Estado nacional iraní se encuentra en una posición especialmente propicia para la desintegración. En este sentido, las disonancias entre el Estado iraní y las aspiraciones hegemónicas de EEUU. Y la UE, los principales actores de la Modernidad Capitalista, desempeñan un papel muy importante.
Si la teoría de la Modernidad Democrática se aplicara de forma competente a los problemas sociales iraníes, podría tener consecuencias importantes que condujeran a soluciones. A pesar de todos los esfuerzos centralistas, subyace un Irán federal. Al encontrarse los elementos de la civilización democrática y los elementos federalistas (azeríes, kurdos, árabes, baluchis, turcomanos), el proyecto de “Confederación Democrática de Irán” puede cobrar sentido y convertirse fácilmente en un centro de atracción. El movimiento de liberación de la mujer y las tradiciones comunales también desempeñarán un papel importante en este proyecto. El futuro brillante de Irán y la recuperación de su papel histórico en Oriente Medio solo son posibles mediante su integración con los elementos de la modernidad democrática (sociedad democrática, económica y ecológica) y un nuevo comienzo. El potencial de la sociedad nacional iraní es lo suficientemente fuerte para ello, y la realidad de la Nación Democrática iraní lo exige.
5- El problema nacional armenio es una de las principales tragedias provocadas por la incursión de la Modernidad Capitalista en Oriente Medio. El pueblo armenio es uno de los más antiguos de la región. Comparte una geografía entrelazada predominantemente con el pueblo kurdo. Así como los kurdos son un pueblo que vive de la agricultura y la ganadería, los armenios son un pueblo que, por así decirlo, alimenta la economía con la artesanía en las ciudades y se nutre de ella. También representan una cultura con marcado carácter artístico. Aunque opusieron una resistencia similar a la de los kurdos, apenas lograron tener instituciones estatales permanentes, salvo ejemplos temporales y locales. Los armenios se encuentran entre los primeros pueblos cristianos, y su fe en la salvación juega un papel importante en su identidad. Al igual que los judíos, también tenían influencia en el entorno del palacio, sobre todo a través de sus labores artesanales.
El hecho de que los armenios se dejaran instrumentalizar por la Modernidad Capitalista al penetrar en Oriente Medio fue un error estratégico. La presión que experimentaron atrapados bajo el bloqueo musulmán debido a su religión cristiana se convirtió gradualmente en tragedia como consecuencia de la exacerbación del nacionalismo estatal en ambos bandos. En este contexto, los notables armenios, que se habían convertido en burguesía desde muy temprano, jugaron un papel importante. Su nacionalismo de corte europeo y su colaboracionismo con la hegemonía fueron las causas internas de su desastre. Los armenios, que hace aproximadamente cinco mil años contribuyeron en gran medida a la cultura de Oriente Medio, fueron víctimas de la gran catástrofe que se produjo como consecuencia de las conspiraciones de la modernidad desarrolladas desde el siglo XIX hasta el primer cuarto del siglo XX. Después de los judíos, los armenios son el segundo pueblo con la diáspora más extensa del mundo. El establecimiento de una pequeña Armenia en el oeste de Azerbaiyán no significa que la cuestión nacional armenia se haya resuelto; esta formación no puede compensar el impacto de la tragedia vivida por los armenios, que siempre anhelarán su patria perdida.
Por consiguiente, la cuestión armenia ha adquirido hoy la importancia de recuperar la patria perdida. Sin embargo, allí donde buscan su patria también viven otros pueblos. Así como es un crimen injusto e imperdonable tomar la tierra de uno y dársela a otro, el proceso inverso también lo es. La atrocidad del Estado-nación se enfrenta de nuevo a la cuestión armenia. La concepción de las fronteras del Estado-nación y la búsqueda de naciones homogéneas es la verdadera causa de este horror. El sistema que lo sustenta es la Modernidad Capitalista. La mentalidad y el estilo de vida, que son una mezcla de cristianismo y modernidad, no puede sino consumir a los armenios. Por muy viles y fascistas que sean sus enemigos, es una tarea vital para los armenios no solo descubrir las causas internas de su genocidio, sino también buscar nuevas soluciones. Las organizaciones confederales multinacionales, democráticas y de base comunitaria ofrecen quizá las posibilidades de solución más idóneas para los armenios y otros pueblos como ellos. Si se concentran en los elementos de la modernidad democrática y se renuevan como Nación Democrática armenia, recuperarán su papel histórico en la cultura de Oriente Medio y encontrarán el camino correcto hacia su liberación.
6- La cuestión nacional asiria cuenta la triste historia de un gigante de la civilización de Oriente Medio. La desgracia de los asirios, el pueblo que se identificaba con el dios mesopotámico Asur, que sufrieron una tragedia tan grave como la vivida por los armenios, debe considerarse como una gran pérdida para la cultura de Oriente Medio. Se podría decir que el mayor enemigo de los asirios fue la propia civilización asiria, así como las civilizaciones sumeria, acadia y babilónica fueron enemigas de los pueblos sumerio, acadio y babilónico. ¿Por qué? Porque una cultura, o el pueblo de esa cultura, que ha ampliado una civilización mediante la usurpación monopolística violenta, se encuentra en un vacío expuesto a muchos peligros con la desaparición del monopolio de esa civilización. Si esos mismos pueblos no llenan inmediatamente ese vacío, el poder que lo llene muy probablemente se vengará de los restos de esa cultura y ese pueblo. Los asirios fueron víctimas de tal desarrollo. Por un lado, eran la memoria de la cultura de Oriente Medio, especialmente de la sumeria, acadia, babilónica, hitita, fenicia, mitanni, urartiana, meda, persa, helénica, sasánida, bizantina e islámica; por otro, se nutrían de ella. Fue uno de los primeros pueblos que originaron el cristianismo. Pionero del monopolio comercial en la civilización de Oriente Medio. El hecho de que estuviera tan íntimamente entrelazado con la civilización de Oriente Medio provocó que su destino dependiera, por supuesto, de esta civilización. Ascendería con su ascenso y caería con su caída.
Como sucedió con los armenios, el colaboracionismo de los asirios con la Modernidad Capitalista, en vez de ayudarlos, les fue contraproducente. El aislamiento que sufrieron debido al cristianismo se agravó con la modernidad y les deparó un triste final. Que los cálculos tácticos simplistas de las hegemonías capitalistas se alimentaran del cristianismo y pusieran muy pronto en la agenda ideas y acciones nacional estatistas fue la razón principal de su gran desastre. Los asirios, como los armenios, son uno de los pueblos más antiguos en la geografía de Kurdistán. No solo las prácticas fascistas y genocidas del nacionalismo del Comité Turco para la Unidad y el Progreso, sino también los kurdos colaboradores, desempeñaron un papel importante en las catástrofes de estos dos pueblos.
El problema de la nación asiria es de origen civilizatorio y se ha desarrollado paralelamente a las ideologías del cristianismo y la modernidad. Para su solución es necesaria una transformación radical, al igual que lo es para los armenios. Romper sus aspiraciones y apego por la mentalidad y las posibilidades materiales de la civilización clásica y la Modernidad Capitalista, concentrarse en los elementos de la civilización y la modernidad democrática (sociedad democrática, económica y ecológica), y reconstruirse como “Nación Democrática Asiria” podría ser la nueva vía hacia un renacimiento existencial y una vida libre. Renovar la gran memoria histórica que poseen en la cultura de Oriente Medio como cultura de la modernidad democrática podría conducirle a recuperar su rol histórico y a liberarse realmente.
7- La cuestión judía es tanto un problema mundial como un problema social de Oriente Medio. Observar a los judíos a lo largo de la historia es, en cierto sentido, conocer las aventuras del estado problemático en que se encuentra la cultura de Oriente Medio. ¿Por qué los judíos se convirtieron en un problema, cómo y hacia dónde se dispersaron, qué crearon, a qué consecuencias se enfrentaron? Las causas y respuestas a estas preguntas son idénticas a las que hemos esclarecido al juzgar a las civilizaciones. Debo contentarme con hacer algunas observaciones complementarias sobre los judíos y la cuestión judía, que he tratado ampliamente en las partes anteriores de mi defensa.
La institución de la profecía, que ha hecho grandes contribuciones a la cultura de Oriente Medio, es en gran medida una creación judía. Sin duda, en esto se beneficiaron de las antiguas culturas de Sumeria y Egipto y de las culturas tribales de la región en su conjunto. Se requirió un gran talento para lograr que los judíos reformaran y representaran estas fuentes culturales transformándolas prácticamente en su propia cultura tribal. El judaísmo es, en esencia, una expresión de este talento. Han logrado ser influyentes en todo el mundo, a veces transformándolo en dinero y otras en un arma nuclear.
Este talento que han demostrado juega un papel importante en el origen de la cuestión judía. El hecho de que el teísmo tribal en la historia y en la actualidad se presente en la era de la Modernidad Capitalista como las divinidades seculares del nacionalismo y el Estado-nación, está estrechamente relacionado con el judaísmo. Los judíos, como los asirios, fueron víctimas de las tradiciones de la civilización y la modernidad que ellos mismos crearon. El Leviatán (monstruo) mencionado en la Biblia es una invención propia como metáfora del Estado. El hecho de que el Leviatán adoptara la forma del Estado-nación en la Modernidad Capitalista, representado primero por Napoleón y más tarde por Hitler, está estrechamente relacionado con la cultura de la divinidad judía (cultura teológica). Es bien sabido que el Holocausto fue perpetrado por una de las formas que adoptó este monstruo de la modernidad. Además, les ocurrieron hechos similares con frecuencia en la Antigüedad y la Edad Media. Además, la lealtad a la verdad que nos ha enseñado esta cultura exige reconocer que el monstruo que ellos mismos crearon con sus propias manos ha provocado grandes catástrofes a los judíos.
“Éxodo”, es decir, “salida” o “partida”, es el nombre de la primera parte de la Biblia. Es importante para los judíos. Esta importancia sigue vigente hoy en día. Necesitan partidas al menos tan importantes como las de Egipto y, previamente, la de Ur (Urfa). En la tierra antiguamente llamada Canaán, deben encontrar una salida a los casi tres mil años de contradicciones y conflictos del pasado y del presente con los palestinos y el mundo árabe2. Aunque el actual Estado nacional judío de Israel tiene una relación de primera mano con la detención, encarcelamiento y condena que me ha llevado a presentar este manifiesto, mi humilde opinión para ellos, como nativo de Urfa, es que deberían buscar una solución en los elementos de la modernidad democrática que he intentado desarrollar a lo largo de mi defensa. Sin duda, los intelectuales de origen judío tienen puntos de vista muy avanzados de este tipo. Aunque, por supuesto, la cuestión no se resuelve solo con opiniones. Los judíos necesitan reencontrar sus principios a través de la cultura democrática de Oriente Medio. En la geopolítica de la región, Israel, como Estado-nación, debe estar siempre en guerra. No es posible apagar el fuego con fuego. Aunque debe resultarles reconfortante encontrarse al lado del poder hegemónico de la Modernidad Capitalista, esto no es suficiente para una solución que vaya a la raíz del problema. Ningún sistema que no trascienda la Modernidad Capitalista puede proporcionar una seguridad duradera.
Las sociedades de Oriente Medio y del resto del mundo no podrán vivir en paz sin resolver el problema judío en general y la cuestión israelí en particular. Ningún otro caso es tan instructivo como el palestino-israelí, que demuestra que todos los enfoques realizados desde la perspectiva del Estado-nación son agravantes en vez de soluciones a los problemas. En la guerra Israel-Palestina se derrama la sangre y se derrocha el dinero del mundo. Todo ello ha dejado tras de sí un enorme cúmulo de problemas que no es fácil de resolver. En el caso de Israel y Palestina, nos enfrentamos a la quiebra de la Modernidad Capitalista y de su paradigma del Estado-nación.
Los judíos son parte esencial de la cultura de Oriente Medio. Su negación y el genocidio que sufrieron es una pérdida para todos. Ha quedado suficientemente claro que no es posible vivir en paz y seguridad con los leviatanes, que incluso han cometido un genocidio contra los propios judíos. Al igual que los armenios y los asirios, los judíos pueden encontrar un lugar más adecuado en la “Confederación Democrática de Oriente Medio” si se reconstruyen como una Nación Democrática. Para reflexionar sobre este tema, el “Proyecto de Confederación Democrática del Mediterráneo Oriental” podría ser un buen punto de partida. En el marco de este proyecto, las identidades nacionales y religiosas rígidas y cerradas pueden evolucionar hacia identidades abiertas y flexibles. Incluso Israel podría convertirse en una Nación Democrática más aceptable y abierta. Sin lugar a dudas, los vecinos de Israel deben experimentar una transformación similar.
La intensa tensión, los conflictos y las guerras que vive Oriente Medio hacen necesaria la transformación del sistema de la modernidad. Los graves problemas nacionales y sociales no pueden superarse sin esta transformación. El conflicto árabe-israelí pone de manifiesto por sí solo esta necesidad. Si el sistema dominante no es capaz de resolver los problemas fundamentales, lo que hay que hacer es disolver el sistema. La Modernidad Democrática ofrece una alternativa a esta disolución.
8- La eliminación de la cultura helénica de Oriente Medio, especialmente de Anatolia, es una gran pérdida. Este exterminio ha dejado tras de sí problemas traumáticos. Las liquidaciones llevadas a cabo por los Estados nacionales turco y griego durante el primer cuarto del siglo XX dejaron una huella tan dolorosa como los genocidios. Ningún Estado tiene derecho a provocar tal desvinculación de los pueblos de sus espacios culturales milenarios. No existen muchos casos similares en la historia. Difícilmente se podría nombrar otro ejemplo que ilustre de manera más sorprendente el rostro inhumano del Estado-nación. Y, sin embargo, en el periodo comprendido entre el 300 a. C. y el 300 d. C., el helenismo había logrado la síntesis cultural más magnífica de Oriente Medio.
Los procesos de purga de las culturas helénica, judía, asiria y armenia, acelerados por el islam, desempeñaron un papel fundamental en el colapso de la civilización de Oriente Medio. La cultura islámica nunca ha sido capaz de llenar el vacío dejado por estas culturas. Cuando la Modernidad Capitalista entró en Oriente Medio a principios del siglo XIX, se encontró con un paisaje desértico. Se trataba de una desertificación creada por la erosión cultural. Cultura significa resistencia; sin una cultura fuerte, la resistencia tampoco podrá serlo. Conquistar la región no fue nada difícil. No se puede subestimar el rol de los genocidios culturales en el colapso de Oriente Medio, así como en su estado actual. Los proyectos de nación homogénea del Estado-nación son los principales culpables de estos genocidios culturales. Ni siquiera en la era de las comunidades religiosas se buscó tal homogeneidad.
9- Los problemas a los que se enfrentan los grupos étnicos de origen caucásico también son importantes. Estos grupos siempre circularon por Oriente Medio a lo largo de la historia y han contribuido a la riqueza cultural de la región. Su contribución a la integridad y riqueza culturales no puede subestimarse. La modernidad también ha estrangulado estas culturas minoritarias.
Como consecuencia, los principales problemas sociales de Oriente Medio, que tienen su origen en la civilización clasista y estatista, y han dado lugar a genocidios con la Modernidad Capitalista, atraviesan un periodo en el que se ven más agravados por la crisis estructural global. Los agentes regionales de la modernidad dominante ni siquiera son conscientes de lo que representan, y mucho menos son capaces de definir y solucionar los problemas. Los nacionalismos religiosos y étnicos, a los que más se recurre, agravan los problemas en lugar de resolverlos.
La cultura de Oriente Medio es también un estilo de vida creado por las grandes revoluciones históricas. Los Estados nación, que son instrumentos de genocidio cultural, matan la vida en la medida en que matan la verdad social. Los elementos de la modernidad democrática, que intentamos definir, son las fuerzas teórico-prácticas para detener los genocidios y defender la vida. Una vez que se haya producido la transición a la “Era de las Naciones Democráticas” sobre la base
1 Umma se refiere al plural, por lo que, además del islam, también incluye a todas las demás comunidades religiosas, como el cristianismo y el judaísmo.
2 En turco, los filisteos de la Antigüedad (personaje famoso: Goliat) suelen denominarse «antiguos palestinos».
